Ingolstadt

Por fin llegó la hora de abordar el tren que me llevaría a Munich. Ya había perdido suficientes trenes. Me encantó Copenhague, pero ahora conocería Alemania. Quien me conoce sabe que tenía mucho tiempo con el deseo de conocer ése país y ahora estaba a punto de hacerlo, bueno, a unas horas de diferencia.Aunque mi nueva hora de llegada no me emocionaba de la misma forma. Antes de perder el tren se suponía llegaría el viernes de noche; ahora llegaría el sábado a las cinco de la mañana. No solo pasaría una mala noche en el tren, sino que mi amigo, quien iría por mi a la estación de trenes, tendría que levantarse muy temprano porque no vive en Munich exactamente, sino en Ingolstadt, una ciudad ubicada a 70 km al norte.

Quizá no sea una cuidad muy conocida pero, según wikipedia, tiene algunos datos muy interesantes

  1. En el año 1516 Guillermo IV de Baviera escribe y firma en esta ciudad la Ley de la pureza
  2. Aquí nace la secta secreta de los Illuminati a fines del siglo XVIII.
  3. Ingolstadt es mencionada en la célebre obra de Mary Shelley, «Frankenstein»; es el lugar de nacimiento de este monstruo creado por el imaginario doctor Víctor Frankenstein.
  4. Allí se encuentra la sede de Audi

De éste última puedo dar fe y legalidad, ya que, aunque no fui (agh, ya se, para la próxima vez sí lo visito), mi amigo me contó que tienen un museo. De hecho, tuve la oportunidad de estar en parte de las celebraciones por el aniversario 500 de la ley de pureza de la cerveza, pero ya llegaremos a ello.

Llegué a München a la hora indicada, ya se, los alemanes y su puntualidad. Mi amigo ya me estaba esperando, aunque es croata de nacimiento, ya es alemán por adopción.

A pesar de que había viajado en un vagón solo para mí sentía mucho sueño, aún así quería ir viendo todo a través de la ventana del carro, era mi primera vez y no quería perderme nada. Aunque solo pude ver lo que estaba en el trayecto de la estación de trenes de Munich a Ingolstadt lo disfruté mucho porque tenía mi guía turístico personal.

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Llegamos a su casa y sus papás me recibieron muy contentos. Era la primera vez que nos veíamos, me presentó y me cayeron muy bien. Karl, mi amigo, me dijo que en el último piso de su casa vivía el solo, pero que me lo dejaba a mí y el se iría a dormir a su antiguo cuarto. Le agradecí, dejé mis cosas y bajamos a desayunar.

Me sentía algo apenada porque yo era la razón de que todos estuvieran despiertos desde tan temprano y se habían tomado muchas molestias para que yo me sintiera a gusto; el problema era que no podía decírselos porque yo no hablo alemán y ellos no hablan ni inglés ni español, así que todo teníamos que hablarlo a través de Karl, que hizo un muy buen trabajo como traductor. Bueno, para ser justos, su papá sí habla un poco de inglés, pero muy limitado, siempre tenía que consultar a Karl. Además de todo esto, la mamá de Karl, que es croata, prefiere hablar en su idioma natal, por lo que en ese desayuno hablamos español, inglés, alemán y croata. Yo intenté hablar todo lo que sé de aleman y de repente nos entendíamos, cosas como gracias, de nada, por favor, está bueno.

Después del desayuno Karl y yo nos fuimos a dormir, cada quien en su cuarto, y sus papás se fueron a la iglesia. En el plan inicial yo los acompañaría a la iglesia, pero pues perdí el tren y todo cambió.

Cuando me desperté me bañé y me cambié. Llegaron los papás de Karl y nos sentamos a comer. Ah, olvidé mencionarles que cuando le escribí a mi amigo que iría a visitarlo me dijo que su mamá quería saber si yo comía de todo o tenía alguna dieta especial, de entrada se me hizo super amable que se preocupara por eso; con todo y vergüenza le dije que soy vegana. Así que desde el desayuno la mamá de Karl tenía provisiones de todo tipo: leche almendra, galletas veganas y de todo tipo de alimentos y suplementos que se puedan imaginar. Además cocina riquísimo y todos los platillos fueron pensados para que yo pudiera comerlos. No podía estar mas agradecida que se tomaran tantas molestias.

Después de la comida Karl y yo salimos a pasear por la ciudad. Desde el principio encontré una palabra que no entendí, me sentí turista. Nos tomamos fotos en el Kreuztor, que es la única entrada a la ciudad, de las cuatro originales, que aún sobrevive; y que por cierto es el símbolo de la ciudad.

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Entramos en una iglesia en donde está enterrado Duke Ludwig el Barbudo* y de ahí nos encontramos con una fuente inusual. Se supone que no todos los años es así, pero como estaban en celebraciones por los 500 años de Reinheitsgebot (ley de pureza de la cerveza) ordenada el 23 de abril de 1516 por los duques bávaros Guillermo IV y Luis X en la ciudad de Ingolstadt, en vez de salir agua brotaba cerveza; así que se imaginarán la fila de personas con tarros en la mano. Y como yo no tomo bebidas alcohólicas, me limité a pararme frente a la fuente Georgianum mientras mi amigo me hacía toda una sesión de fotos. La fuente se encuentra en la calle Hohe-Schul-Straße 3, pero según tengo entendido solo daría cerveza ese año.

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Para cruzar el Danubio nos dirigimos hacia el puente Donausteg donde, al igual que en París y en la mayoría de los puentes europeos, los enamorados ponen sus candados para sellar su amor por siempre. Uno en particular llamó mi atención. Pasamos por el Bayerisches Polizeimuseum, y nos tomamos fotos en klenzepark.

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En la última foto no se aprecia bien, pero en realidad estoy parada sobre un muro alto y mi amigo Karl acababa de decirme que no estuviera jugando porque podía caerme, claro que ahora me paré sobre un pie. Busqué una imagen de google maps para que puedan comprender visualmente a lo que me refiero, esto fue lo mejor que encontré.Screen Shot 2018-02-20 at 22.23.28.png

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Por la noche pasamos por una amiga de Karl y nos fuimos a Munich. Llegamos a casa de un amigo de Karl y de ahí nos fuimos  a cenar a L’Osteria donde ya nos esperaban dos chicas alemanas, también amigas de Karl, que resulta que hablaban español porque habían ido a España para aprender el idioma. Obviamente su castellano era limitado, y de hecho les daba un poco de vergüenza hablarlo, pero les dije que practicaran conmigo, y terminamos teniendo una velada muy agradable. Con los demás chicos alemanes me comunicaba en inglés.

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Pasamos la noche en el departamento del amigo de Karl y a la mañana siguiente regresamos a Ingolstadt. Desayunamos en casa de sus papás, y teníamos planeado ir al castillo mas famoso de Alemania, el Neuschwanstein, en el cual Walt Disney se inspiró; sin embargo y para mi amargo sentir, ya que estábamos a dos horas y media en carro, no pudimos ir. Terminamos yendo a otro lugar increíble (aunque no tanto como el Neuschwanstein), el Walhalla, un edificio de mármol estilo Neoclásico en el cual se exhiben placas y bustos de alemanes notables. El edificio es imponente y con una vista espectacular, la pasamos muy bien.

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Regresamos a Ingolstadt para hacer mis maletas. La mamá de Karl se había ofrecido el día anterior a lavar mi ropa sucia en su lavadora, lo que agradecí enormemente porque ahora mi maleta estaba llena de ropa limpia.

Me despedí de los papás de mi amigo y nos fuimos a Munich. Llevaba mi maleta llena de provisiones para lo que me quedaba de viaje, patrocinadas por la mamá de Karl. Llegamos a Munich y teníamos un poco de tiempo antes de la hora de abordar, así que nos fuimos a Marienplatz a ver el Neues Rathaus, el edificio mas impresionante que haya visto; por la poca iluminación no pude tomar una buena foto.

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Antes de llegar a Marienplatz vi un anuncio que llamó mi atención: «real Mexican food«. Los dos nos emocionamos así que fuimos a cenar a La taquería. Le dije a Karl -vamos a ver si es cierto que es comida mexicana real-. La verdad es que para ser en Alemania, sí tiene un sazón mexicano. Así que si algún día van a Munich les recomiendo este restaurant, con buenas salsas y agua muy rica. Y por cierto el local estaba lleno de alemanes, creo que yo era la única mexicana.

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Ya en la estación de trenes me despedí de mi amigo Karl esperando regresar pronto. El tren llegó y salió a tiempo, con la exactitud alemana. Auf Wiedersehen München

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El recorrido del tren llegaba hasta Budapest, me dieron ganas de conocer esa ciudad, pero yo tenía que bajarme en Wien. Quizá la próxima vez visite Budapest. En esta ocasión mi vagón no iba vacío. Otra noche de mal dormir.

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*si me equivoco por favor háganmelo saber porque no recuerdo exactamente lo que me dijo mi amigo y saqué la información de una página que está en alemán y Google translate no es precisamente bueno para este tipo de traducciones.

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